10 claves para entender la Internet de las cosas (IoT)

creative commons license by Wilgengebroed¿Sabías que uno de los primeros usos de una cámara web fue vigilar una cafetera? Es una de las primeras aplicaciones que recordamos cuando hablamos de la Internet de las Cosas. En 1991 (sí, ha pasado un cuarto de siglo), en la universidad de Cambridge, se hacían innumerables viajes en busca de un preciado café que a veces no estaba allí. Tan importante era el café para los investigadores, que situaron una cámara y establecieron mecanismos para que todo el mundo pudiera acceder y comprobar si su líquido más preciado se encontraba listo. ¡Lo que no tenemos claro es si nuestros sesudos ingenieros no sabían hacer café!.

Uno de los primeros usos documentados de IoT fue controlar una cafetera

La Internet de las Cosas (en inglés, Internet of Things) es la conexión de objetos físicos (cosas) en una red que aglutina sensores, actuadores, software, hardware y proceso de información para satisfacer necesidades de información, análisis y control de la realidad. Actualmente se espera que todos esos elementos interactúen empleando protocolos de comunicación M2M (Machine to Machine, interconexión de máquinas) y que sirva para cubrir necesidades de información y control en casi cualquier ámbito. Es un campo que, como vemos, lleva muchos años creciendo, y que recientemente está alcanzando un punto álgido cuando las grandes empresas se han dado cuenta de que se trata de un mercado de miles de millones.

Cuando nos referimos a IoT podemos estarnos refiriendo a casi cualquier proyecto imaginable, desde sencillos monitores de sueño, de temperatura, detectores de humo, a  complejos sistemas como coches que conducen solos, controles de acceso, asistencia en operaciones quirúrgicas, y un largo etcétera. Esto engloba distintos protocolos, distintas plataformas, distintos estándares, y un gran trabajo de interconexión y homogeinización entre ellos en los que colaboran muchos campos de la computación, como aprendizaje de máquinas (machine learning), inteligencia artificial (artificial intelligence), proceso de grandes cantidades de información (big data) y otros, pues se encuentra en constante evolución.

Veamos una recopilación de diez puntos claves que nos ayudarán a entender qué es la Internet de las Cosas y cómo va a influir (está influyendo actualmente) en nuestra sociedad y en nuestra vida cotidiana. ¡Te esperamos en los comentarios para aportar tu opinión!

1. Sensores, sensores por todas partes

Hoy en día existen miles de millones de aparatos capaz de tomar algún tipo de medida, o de producir algún efecto. En la IoT, el origen de la información son todo tipo de sensores imaginables, que tras todo el proceso de información pueden cerrar el ciclo mediante actuadores que modifiquen el estado del sistema analizado. Un sencillo ejemplo sería un sensor de luz, que hiciera que por la mañana se abrieran automáticamente las persianas del hogar.

Existen sensores de múltiples tipos: humedad, temperatura, presión, iluminación, vibración, posición, inclinación, ritmo cardíaco, movimiento, fuerza aplicada, posición, flexión, radiación, cantidad de un componente químico, distancia, voltaje, resistencia, intensidad eléctrica, y cualquier cosa imaginable (si se puede explicar, se puede medir). Se puede decir con poco miedo a equivocarse que los dispositivos a nuestro alrededor tienen más información nuestra que nosotros mismos. Existen asimismo sensores virtuales, que pueden alertar de una condición concreta. Por ejemplo, un sensor de combustible que detecta un vaciado muy rápido podría alertar de una fuga de combustible o un robo.

Los dispositivos a nuestro alrededor tienen más información nuestra que nosotros mismos

Los actuadores serían cualquier tipo de dispositivo capaz de realizar una acción, como encender una luz, activar un freno de emergencia, poner en marcha un motor, enviar un correo, etc. La magia de la Internet de las Cosas ocurre en todo el proceso que ocurre entre que la información es recibida hasta que se toma una decisión acerca de la misma.

2. Hace decenas de años que empezamos el camino

Si, como afirmamos, hace decenas de años que estos sistemas están disponibles, ¿qué ha cambiado? La respuesta la encontraremos en el avance continuo de las tecnologías de la información, la industrialización, el abaratamiento de las tecnologías de sensores, nuevas formas de comunicarse, sistemas con más capacidad de proceso, y por último pero no menos importante el hecho de que las grandes compañías han empezado a ver la posibilidad de ganar dinero con todo esto. Se trata de un mercado emergente que puede suponer miles de millones en divisas para las grandes compañías, y a su vez puede suponer una mejora en muchos ámbitos, tanto industriales como de cara al consumidor individual.

Esta tecnología ya estaba. Lo que ha cambiado es que las grandes empresas ven negocio en ella

El hecho de que las grandes empresas hayan puesto el punto de mira en esta amalgama de tecnologías hace a su vez que fluyan el dinero y la inversión de cara a mejorar las mismas, invirtiendo en investigación y revertiendo estos avances en el beneficio de todos los ámbitos involucrados. Un ejemplo sería el receptor GPS, que no hace muchos años era una pieza de ingeniería de precio exhorbitado, y hoy en día un receptor con antena puede compararse en precio con una tostadora y ofreciendo aun más precisión. Además, lo que antes era un armatoste enorme, es ahora un chip del tamaño de una uña.

3. La Internet de las Cosas  te puede ahorrar dinero

Claro, tener controlados en todo momento los aparatos eléctricos te permite saber cuánto y cuando consumen. Esto te permite saber si te sería rentable cambiar tu nevera por una energéticamente más eficiente, o estudiar en qué momento poner la lavadora para utilizar la tarifa más económica, así como ver si hay algún electrodoméstico que falla y te está inflando la factura. Un ahorro común viene de regular cuándo se debe calentar la casa en invierno, por ejemplo, para reducir la factura de la calefacción.

A nivel de empresas, esto es mucho más importante, pues una empresa con múltiples localizaciones pierde fácilmente el control sobre los consumos, y la posibilidad de monitorizar el consumo eléctrico, presencia de objetos, puertas abiertas, etc,  puede reducir su factura considerablemente.

4. La Internet de las Cosas  y la comodidad

Saber si están todas las puertas cerradas, mirar la cámara de los niños, regular el termostato o apagar las luces desde el sofá o la cama, o encender el horno para que caliente la comida mientras venimos de camino del trabajo, son algunas de las comodidades que te ofrecen esta amalgama de nuevas tecnologías que están entrando en nuestro hogar. Seguramente ya emplees alguna de estas tecnologías, como buscar en un mapa una tienda cercana, o ver cuanto tiempo te queda para llegar a casa según el estado del transporte público…

La tecnología se quita de en medio y trabaja desde las sombras

Hemos mencionado que estas cosas ya existían antes, la novedad en esta nueva ola de tecnología que estamos navegando es que la tecnología empieza a ser invisible, es decir, no está por medio, no necesitamos 20 mandos a distancia para las cámaras, la tele, las alarmas, la calefacción… podremos controlar todo desde nuestro dispositivo móvil, un tablet o el ordenador en el que estemos sentados, ¡incluso hasta con la voz! Una tecnología “plug ‘n play”, al alcance de todos y que se va introduciendo poco a poco respetando nuestra zona de confort.

5. La Internet de las Cosas y tu salud

Piensa en las largas horas de espera en una sala atiborrada de personas enfermas para una visita rutinaria, y ahora piensa que tuvieras conexión directa con tu médico. Que tuvieras sensores de sueño, de presión arterial, marcapasos, indicadores de medicación, que estuvieran conectados a una base de datos y pudieras recibir inmediatamente atención e indicaciones en caso de emergencia, y sin esperas en caso de situaciones cotidianas. Una mejora en calidad de vida que puede cambiar nuestra visión de la salud, los médicos y los hospitales, permitiéndote una atención más personalizada.

6. La Internet de las Cosas y tus hobbies:

Ya existen plataformas muy económicas como por ejemplo la Raspberry Pi, Arduino, Beagelbone, que te permiten conectar sensores a un procesador y realizar acciones en función de las mediciones. Si tienes algo de tiempo, en casi cualquier hobby podrás encontrar aplicaciones de este tipo de plataformas, para automatizar procesos o publicar información de forma automática.

Se nos ocurren varios proyectos interesantes de escasa dificultad: cuidado de plantas, incluyendo medición de humedad, ph, riego automático, una pequeña estación meteorológica, un mapa de la temperatura de tu casa con gráficos en el tiempo, sensores de producción de las placas solares, y un largo etcétera, sólo necesitas un poquito de tiempo y ganas de hacer cosas interesantes, hay muchísimos tutoriales interesantes en la web.

7. La Internet de las Cosas y la seguridad

¿Habéis escuchado las noticias los últimos años? Espionaje internacional de comunicaciones, controles de datos privados, información que se supone es secreta que aparece a la luz pública, incluyendo fotos personales, mensajes, correos, contraseñas. La seguridad es un tema candente en la red, y cuando fusionamos la información que fluye por la red con la capacidad de realizar acciones, existen muchos escenarios que debemos tener en cuenta. ¿Qué información se está recopilando? ¿Hacia dónde fluye?

La posibilidad de actuar sobre las instalaciones de tu casa es fantástica si puedes mantenerla bajo tu control, pero… ¿qué pasa si alguien consigue un acceso no autorizado a nuestras “cosas”? Un termostato mal regulado puede costar mucho dinero, la operación de un horno puede causar un incendio, un mal uso de las luces, de la activación de cámaras, cerraduras, equipo de audio, desactivación de los frenos del vehículo, etc. Los posibles escenarios son tan variados que pueden ir desde una pequeña intromisión en la seguridad (una luz que se enciende y se apaga) a una actividad que puede tener consecuencias graves (sí, incluyendo asesinatos y atentados terroristas).

Sin seguridad, podríamos poner en riesgo nuestra vida

Por todo esto, existe un amplio debate e inversión en seguridad en la internet de las cosas. Muchas empresas han comprendido que, si no pueden ofrecer seguridad en sus productos, la gente simplemente no los utilizará. Junto a la maraña burocrática de los países, este es uno de los aspectos que más frenan la integración de la IoT en todos los ámbitos.

 

8. La Internet de las Cosas y la privacidad

Es estupendo que podamos transmitir información directa de nuestra respiración, pulso, localización, medicación, hábitos, etc, pero… ¿hasta dónde queremos que llegue esa información? ¿Somos capaces de controlar su alcance? La realidad es que existen muchos servicios “gratuitos” en los que se hace patente la máxima de “si no has pagado por un producto, el producto eres tú”. Las compañías recogen la información que necesitan y la utilizan para sus propios intereses. Normalmente prometen que el uso que se da suele ser anónimo, que la información es sólo usada a nivel estadístico o para mostrar publicidad sobre productos concretos que pudieran interesar al consumidor.

Pero en realidad, ¿sabemos quién recopila tus datos? ¿qué datos se recopilan? ¿cuándo y dónde se van a leer y almacenar? ¿a dónde se envían/distribuyen?¿quién procesa esos datos? ¿cómo lo hace? Conforme avancen el número de sensores que se interconectan e  interactúan contigo o con tu entorno, la respuesta a esas preguntas se va haciendo más y más complicada.

La información es control. Es importante que controlemos nuestros datos.

La pregunta es, ¿y si a mí no me importa la privacidad? La respuesta es: ¡piénsalo otra vez! No se trata de saber algunas cosas personales a modo de prensa amarilla, se trata de información sobre salud que puede afectar a tu cuota de un seguro de vida, se trata de información que va a ofertas de trabajo (ya se han dado múltiples casos de personas que no reciben un trabajo – o lo pierden – por su presencia en las redes sociales), se trata de tu seguridad, se trata de mantener el control sobre tu vida.

9. La Internet de las Cosas y tus relaciones personales

Estar conectado con tu pareja que se encuentra en la otra punta del globo, saber dónde están los niños a cada momento, tener un sensor que te diga que tu bebé todavía respira, son mejoras en la interacción personal. Ya tenemos dispositivos para vernos y escucharnos a distancia. Actualmente están evolucionando dispositivos para tocarnos y olernos a través de la red. ¿Cómo cambiará esto las relaciones personales? Aunque no haya nada como disfrutar con un buen vino al lado de tu pareja, la posibilidad de sentir a tu pareja a miles de kilómetros de distancia puede influir positivamente en muchas relaciones.

Puedes sentir a tu pareja cerca estando a miles de kilómetros

La interconexión personal de información es se puede emplear en muchos entornos. Puede emplearse en seguridad (protección de personas), en charlas, reuniones, etc. Por ejemplo, puede darse el caso de un equipo de rescate que haga llegar un módulo de comunicación de datos (con sensores de todo tipo) a un lugar remoto, y que con la información recibida se coordine una operación mucho más fácilmente.

¿Recuerdas cuando los niños jugábamos en la calle? Suele decirse que la tecnología los metió en casa (así como los cambios en la sociedad). Con el uso de la tecnología se puede ayudar a que los niños estén mejor comunicados con otros niños, e interactúen de forma segura entre ellos.

10. Al final, la vida es juego… gamificación de tu vida

Ya existen aplicaciones que te dan recompensas si consigues caminar un cierto número de pasos, o alcanzar ciertas metas diarias. Está probado que estos sistemas añaden un pequeño extra de motivación que en algunos casos es justo lo que se necesita para alcanzar un objetivo concreto. Bien sea hacer todas tus tareas, o competir con tus contactos a ver quién puede hacer más kilómetros en una semana, o quien trata mejor sus plantas, o en tu trabajo quién organiza mayor número de expedientes, el estar conectado puede ayudar a vivir la vida con un puntito de emoción.

Hasta aquí nuestros puntos clave sobre la internet de las cosas. ¿Se te ocurren algunas ideas más? ¿Cómo crees que afectarán estas tecnologías a tu vida? ¡Te esperamos en los comentarios!

 

 

 

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